Otra noche más
¡Buenas noches niñas!¡Vayan a dormir!¡Sueñen con su angelito! Sabe que a la mayoría de los niños les da tranquilidad que les digan eso, a ella no. Nada más escuchar las típicas palabras de su mamá sabe que no hay vuelta atrás. Su cuerpo tembló. Le espera otra noche más de terror de sentirse sola ante su peor miedo. Lleva tiempo sintiendo y observando cosas que la tienen atemorizada; la televisión se prende y se apaga sola, alguien juega con las luces de la casa, escucha ruidos en la concina sin que nadie esté y en la familia tienen explicaciones contundentes para cada evento extraño, nadie parece darle importancia. No le agrada quedarse sola. Si todos salen, abre la puerta del departamento y ahí se sienta a jugar, con la esperanza de que el tiempo pase más rápido. Una vez recurrió a una cruz de madera de su papá, por cierto, muy efectiva, le imploró la pronta llegada de su mamá a la casa y se lo concedió. Por las noches ta...