Al final es un principio
A decir verdad, todo se siente sereno en este día despejado. No sabía que lo había deseado así. Los rayos de sol me dejan ver claramente el camino que todos buscamos, muchas veces sin saberlo. Las flores, festejan en una armonía perfecta la sinfonía de la existencia. La extrema belleza de esos colores vívidos me penetra con un punzante dolor eterno. Reconozco a todos los presentes. Sus atavíos frescos, blancos y diáfanos dejan una estela de gran potencial en el ambiente. Sus rostros se alzan al cielo de vez en cuando recibiendo con libertad ese regalo incondicional que nos ha sido dado. No hay nadie que no sonría. Las miradas están atentas a todo y a nada. Intercambiando un leguaje colectivo. Intento descifrar, entender. Solo escucho vibraciones de lo que dejó mi experiencia. Con ligereza me acerco un poco más. Lo que parece un día de campo, tiene en la mesa mis platillos favoritos. Mi cuerpo no parece reaccionar al anhelo de esos sabores. Me cobija la calidez del instante que quisiera...