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Juntos

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  “El primer amor no es la primera pareja, es el primer amor y el único…” Éramos dos jóvenes, una mujer que conocía, pero no ubiqué quién era. Hubo una fuerte sacudida y se apagaron las luces. Al restablecerse, descubrimos que el vagón del metro en que viajábamos era de menor tamaño y no tenía puertas ni ventanas: una cápsula metálica, intuí. No supimos explicarnos la situación, quedamos absortos. De una esquina se abrió la pared, como si hubiera una puerta, pero no la había. Salimos corriendo. En el andén vació caminamos hacia la salida que estaba al fondo. Los otros vagones eran de tamaño normal: cuatro puertas, con sus ventanas intercaladas, los miré como si nunca lo hubiera hecho, porque también estaban vacíos. Un terrible terror comenzó a inquietarnos. Al salir parecía que nos encontráramos en una escuela: jóvenes sentados en escaleras y piso, otros de pie, platicando. Me vino la tonta idea de que allí podía hacer negocio de venta de comida, qué absurdo; pero así s...

La carta de San Valentín

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  A sus 16 años, Angélica soñaba con conocer el amor, saber si era verdad que el corazón le latiría tan fuerte cómo le platicaban algunas de sus compañeras de la secundaria. La joven, por su parte, veía tan lejano el momento en que algún muchacho se fijara en ella. Era imposible escapar de su soledad, con dificultades tenía un puñado de amigas, casi no iba a reuniones donde pudiera conocer otros chicos. Rodeada de libros de texto, música ochentera y de una madre estricta, poco afectuosa. Sus conocidos apodaban a Angélica “Cara de plato” por su forma redonda. Odiaba sus varios kilos de más y las marcas de acné en su rostro. Evitaba verse en los espejos, excepto cuando bailaba horas en su habitación, amaba moverse de un lado a otro al compás de la música, pero jamás en público, pues se consideraba torpe. Angélica decidió aceptar la invitación de una amiga del colegio para participar en el coro de una iglesia; espacio que se convirtió en el único momento de recreación para aquella j...

El Recreo

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                                                                                               Soñé que el mar se secaba, soñé                                                                 que la nieve ardía y por soñar imposibles, soñé que tú me querías. Sonó el timbre, todos los niños dejaron su actividad sin concluir, cerraron cuadernos y comenzaron a revisar las monedas destinadas para gastar en el recreo,...

El cuarto sabio

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  “No está en las estrellas   mantener nuestro destino Sino en nosotros mismos” William Shakespeare   I   Repartieron los cuatro individuos la carga en cada transporte personal. Cuando realizaban sus recorridos por esos lugares, llevaban lo más importante para la supervivencia por si se perdían durante el trayecto. Ahora, tienen un camino largo por recorrer, donde habrá tormentas y dunas de arena; mares de tierra entre valles de rocas, planicies, también encontrarán    valles secos y los salares. Los cuatro recibieron el mismo mensaje codificado. De inmediato se pusieron a trabajar para cumplir al pie de la letra la orden de trasladarse al lugar donde había nacido el nuevo Rey. En poco tiempo prepararon el viaje con víveres, ropa y regalos. Incluyeron todo lo necesario para el largo recorrido que tenían por delante, ya que ignoraban el destino final, y éste parecía incierto porque sólo serían guiados por esa gran estrella. El mensaje d...

Positivos y negativos

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Recuerdo perfecto ese día, en 1980, cuando hacía mi examen semestral de mate I, con mi profesor y actual amigo Carlos Arteaga Carmona. Nos sentaba dándonos la espalda unos con otros y asignaba 3 tipos diferentes de examen. Así que, y menos en mate. ¡Podías copiar! Le pregunté a mi mejor amiga Gloria, que estaba a un lado mío: —¿Más por más? — Más, me respondió —¿Menos por más? — Menos, signos iguales se suman, contrarios se restan. Se convirtió en regla de vida, lo que me abrió los ojos al mundo de las matemáticas. A partir de ese día me cayeron todos los veintes e hice mi pasión: resolver los problemas más complejos. El Baldor fue “mis primeras letras”, la serie Schaum mis libros con mil ejercicios de cabecera. Jamás imaginé el impacto en mi persona y vida esa regla entre signos positivos y negativos. Conocer los números imaginarios, los complejos, los racionales, irracionales, los finitos, infinitos. ¡Qué buen juego! Cambiando de ambiente, desde esa época y a la fecha exis...

La Navidad de la Abuela

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Señorita no puedo comer, lo que pasa es que no tengo dientes. Sí, ya sé que en el cajón del buró está mi dentadura, pero no la voy a sacar y ahorita le voy a decir por qué. Me dijeron que usted viene como voluntaria; ojalá no le guste el chisme, porque de cualquier manera no espere que hable mal de mi vecina, sus razones tuvo para dejarme aquí. En esta casa me tratan bien, convivo con gente vieja como yo y ahí la llevo, ratitos a pie y ratitos andando, voy pasando el día a día…sí, sí extraño a mi familia, no le voy a decir que no, pero pues mire, siempre me esforcé porque a mis hijos les crecieran las alas y ahora no me voy a azorar de que echaran a volar y cada uno agarrara su rumbo. Sólo mi vecina viene de vez en cuando y me trae noticias de mis dos hijos y mis nietos que viven en San Francisco. Fíjese que …señorita… No se vaya, mire, le voy a contar. ¡Ah! Eso le iba a decir. No, no está rota, ni chueca. ¡Que esperanzas! Fíjese que dentaduras tuve varias, una me sacó ampollas. ¡Y la ...

Noche de Reyes

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Los niños del colegio están entusiasmados porque elaborarán su carta para los reyes magos.  Salen de ver una película, donde aprendieron que lo más valioso e importante para estos sabios es que los niños elaboren la cartita con sus propias palabras y sentires; con dibujos hechos por ellos mismos. Durante el recreo, cada grupo de amigos comparte sus deseos y preferencias de juegos. Frida desde su lugar, los observa y escucha. No opina, ella solo añora que llegue la noche porque recibirá aquella muñeca de cuando su mamá era niña, la que abrazaba en la foto familiar. Sabe que el secreto está en la carta dentro de su zapato, pero no en cualquiera esta vez la colocó en el primero que tuvo.  De madrugada con un poco de dificultad Frida se levanta de la cama. Con tranquilidad abre su obsequio. Al tenerla entre sus manos, se sienta en la mecedora para arrullar a su muñeca y desde ahí contempla la foto de su madre.  Sus arrugas se suavizan mientras acaricia aquel recuerdo, cierra ...