Entradas

Ojos Brillantes

Imagen
Llega por el amplio pasillo, lo primero que observo es luz en la sonriente mirada de mi clienta.      Te platico quién es Raquelito: fue compañera de mi hijo mayor en la secundaria; ahora tienen 28 años. Intuyo que es madre soltera.  Hace 8 años que vino a comer  con su bebé  noté algo diferente en él, no alcancé a definir qué: un síndrome, un algo imperceptible.      Hoy, con su hijo crecido, en domingo familiar, aparece muy bonita, nos reconocemos aún con el obligado cubrebocas. Me sorprende la desenvoltura de la criatura: ya tengo nueve.      Les asigno mesa, piden los alimentos y la mamá le indica el lugar del servicio: salero, servilletas, cubiertos... Observo su  constitución: fuerte  y de buena estatura. Mientras pide con seguridad su sopa de pasta, arroz con huevo estrellado. ¡Vaya qué se alimenta bien! Yo no manejo nada de eso en mi carta, pero estando dentro de un mercado ¡¿qué no puedo conseguir?!   O...

Un pedazo de su corazón

Imagen
  Renata toma impulso, levanta la varilla de hierro y con todas sus fuerzas la deja caer sobre la tierra. Ya enterrada, da todavía uno, dos y hasta tres empujones más para que se incruste tan hondo como sea posible. En cada esfuerzo, esta mujer de poco más de cuarenta años, deposita toda su esperanza, pero también el dolor y la angustia que laceran su alma. Segundos después, con cierta dificultad saca ese objeto en forma de T que se ha convertido en símbolo de su resistencia y se la acerca a la nariz para descubrir si el olor que se le impregnó es a tierra mojada o a muerto. Hasta hace poco, su rutina era diferente. Sus mayores preocupaciones eran mantener la casa en orden, lograr que el escaso dinero rindiera, decidir si ese día cocinaría ejotes con huevo o una ensalada de atún y estar pendiente de su esposo y de sus hijos, la mayor de 18 y el menor de 15. Su familia había sido siempre su mayor tesoro y todos sus afanes se enfocaban en mantenerla unida y feliz. Pero tres...

Imponderable a medianoche 5.1

Imagen
─ A las 10 saldrá el camión del muelle. Sabemos que tomará la ruta larga, así que aproximadamente a las 10:30 cruzará la Avenida Rama y nuestro auto lo ubicará en González, a partir de ahí lo seguirá y cuando el camión doble a la izquierda, en Echeverría, entraremos en acción. Una vez que el camión esté en nuestro poder seguiremos la ruta para no levantar sospechas y antes de llegar al cruce entre Echeverría y Baldomero Gil nos desviaremos, el resto lo sabes mejor tú que yo ─dijo Bustamante mientras limpiaba la mugre de sus uñas con un palillo de madera.  ─ ¿Está todo listo? ─inquirió él con seriedad.  ─ Los autos revisados, las armas limpias y los muchachos descansados. Los puntos de vigilancia han sido rectificados y hemos contemplado al menos cuatro posibles cambios de ruta.  La luz del bar era débil y más que rostros, permitía únicamente alcanzar a definir siluetas, largas sombras que a cada momento tambaleaban sin cesar.  ─ Muy bien ─respondió contundente. Acto ...

Con los cuatro

Imagen
  Sería un día normal. La sorpresa vino con los niños, sus tareas por hacer, la comida retrasada, interrupciones del móvil, la vecina, paquetería, el perro que decidió untarse una mascarilla corporal de lodo y entrar a la casa. Comenzaba a agobiarme. ─Tiiia men, men ¿Me pueles ablil la puelta? Unos ojos grandes, castaño obscuro y muy expresivos se asomaron por la entrada de la cocina. Me tomó con su mano y me llevó a la recamará de visitas. Por el resquicio de la puerta vi una sombra moverse y alcancé a escuchar un ¡sh! callando unas risas nerviosas. Abrí la puerta. La niña entró y saltó la voz de su hermana mayor. ─ ¡No Kya!¡No queremos jugar contigo! ─¡Es cierto Kya! No queremos. ─Contestaron los dos primos saliendo de su escondite. Pregunté qué pasaba. Contestaron todos a la vez. El tono alto me irritó. ¡Por Dios como me dolía la cabeza! Debí preguntar a uno por uno y por separado. Así como lo hacen en los interrogatorios al investigar casos de asesinatos.  Volví a pr...

La broma

Imagen
Los ojos de la vecindad no daban crédito a los hechos: jamás imaginaron que a sus vecinos les sucediera semejante atrocidad. Hubo gritos antes de que sujetaran a Uberto Suárez y lo sacaran entre cuatro policías enrollado entre cobijas, dicen que mordió a dos antes de caer de bruces al intentar trepar por la pared. El hilo de sangre que escurría del cuerpo de su esposa Valentina, cubierto con una sábana blanca, se perdió al subirlo a la ambulancia. Sus mentes no lograban engarzar los hechos. El señor Suarez era muy bromista y no perdía oportunidad de divertirse a costa de su esposa: compraba ratones, pistolitas eléctricas, goma de mascar con chile y cuanta cosa encontrara en el mercado de sonora. En una ocasión, le echó a la bebida una cucaracha de plástico encerrada en un cubo de hielo; ella pegó un salto y le aventó el vaso. Le rogó que lo perdonara, recordándole que era parte de su. Ella se limitó a mirarlo con severidad, seguro en ese momento maquinaba su venganza. Uberto lo p...

Prioridades

Imagen
Mariana salió de la oficina con los sentimientos hechos un nudo, le avisaron que su tía había recaído por una antigua afección pulmonar, su jefe le llamó la atención por no incluir una factura en el reporte mensual, y Manuel le canceló por tercera vez la cita que tenían.             Cruzó la calle que separaba la empresa de un parque. Había llovido, el frío y la humedad, hacía más deprimente su ánimo maltrecho, en vez de caminar por la acera hasta la esquina para tomar su transporte, como lo hacía normalmente, decidió cruzar el parque, caminaba sin prisa, casi arrastrando los pies. Recorrió el sendero con bancas de hierro en las márgenes, hasta llegar a una pequeña rotonda.             Recostado junto a un árbol la miró pasar, cuando ella avanzó unos metros, se puso de pie y la siguió a cierta distancia, hasta que se sentó en una de las bancas, sacó un libro y comenzó a leer, unos minutos después sonó su celular, ...

Larvae

Imagen
El tono ambarino de mi rostro debajo de esas extrañas pecas y el persistente aroma frutal que se activaba con cada movimiento fueron las primeras señales.      En la visita al consultorio lo recordé: ¡Mi almuerzo incluía una guayaba! Con seguridad comí un gusanito imperceptible por ser idéntico al interior de la fruta. El doctor me mandó a casa con un par de aspirinas.      Mi jefe ya había sido advertido por el servicio médico, no dejó siquiera que emitiera palabra y me sacó por la puerta trasera del colegio:      —¡Profesora! ¡Qué barbaridad! ¡Los niños no pueden verla así!      En casa tuve fiebre, tomé las tabletas y delirante, soñé que los niños cantaban:      —La Maestra es un gusaaano, ¡La maestraesungusaaaano!,      Un gusano + un gusano son= la miss y su novio,      Una guayaba y ½ gusano son: ¡Elalmuerzodelaprofesora!,      A la pesadilla se sumó el director ...